What we’re likely seeking when we come to church is a word to console us. What we find in today’s gospel, however, is a tale of greed, violence, and murder. The tenants, temporarily entrusted with caring for the vineyard, commandeered it. Not unlike political leaders who neglect the common good and use their power to benefit themselves. Not unlike we who, temporarily entrusted with caring for our sister Mother Earth, self-servingly exploit and abuse her.
We want a word to console us. So why does the Church concern itself with global warming, immigration, the economy, voting rights, and other unsettling social matters? El Paso Bishop Mark Seitz reminds us that,
The great democratic achievements in our country—the abolition of slavery, women’s suffrage, civil rights, labor rights, the antiwar movement, the pro-life movement—belong first not to presidents or politicians but to you and me and others driven by moral vision and inspired by faith. Better political leadership at the top will come from critique and action rooted in human experience below.
We Christians are well equipped for politics. We are washed in the waters of baptism to form a community of radical inclusivity. At the Lord’s table we learn a logic of radical hospitality. Here in our abundant Ascension vineyard, we rehearse the Kingdom. We are of all ages, incomes, and skin tones. Among other tongues, we speak English, Spanish, Igbo, and Dakota. We are immigrants from Africa, Mexico, Ecuador, and Haiti, and descendants of European immigrants who have warmed this church for generations. We are the heirs, the temporary tenants and trustees of this lush corner of the vineyard. As blessed beneficiaries, we must be benevolent stewards of the church, the city, the nation, the very planet entrusted to our care.
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Lo que buscamos cuando venimos a la iglesia es una palabra que nos consuele. Pero, lo que encontramos en el evangelio de hoy es una historia de avaricia, violencia y asesinato. Los criados, temporalmente encargados de cuidar la viña, la usurparon. No muy diferente de los líderes políticos que descuidan el bien común y usan su poder en beneficio propio. No muy diferente de nosotros que, temporalmente encargados de cuidar a nuestra hermana la madre tierra, la explotamos y abusamos de ella para nuestro propio beneficio.
Queremos una palabra que nos consuele. Entonces, ¿por qué la Iglesia se preocupa por el calentamiento global, la inmigración, la economía, los derechos de voto y otros asuntos sociales? El obispo de El Paso, Mark Seitz, nos recuerda que,
Los grandes logros democráticos en nuestro país—la abolición de la esclavitud, el sufragio de las mujeres, los derechos civiles, los derechos laborales, el movimiento antibélico, el movimiento pro-vida—no pertenecen primero a presidentes o políticos, sino a ustedes y a mí y a otros impulsados por la visión moral e inspirados por la fe. Un mejor liderazgo político en la cima vendrá de la crítica y la acción arraigada en la experiencia humana desde abajo.
Nosotros los cristianos estamos bien preparados para la política. Hemos sido lavados en las aguas del bautismo para formar una comunidad de inclusión radical. En la mesa del Señor aprendemos una lógica de hospitalidad radical. Aquí, en nuestro abundante viñedo de la Ascensión, ensayamos el Reino de Dios. Somos de todas las edades, ingresos y tonos de piel. Hablamos inglés, español, igbo y dakota, entre otros idiomas. Somos inmigrantes de África, México, Ecuador y Haití, y descendientes de inmigrantes europeos que han calentado esta iglesia por generaciones. Somos los herederos, los criados temporales de este exuberante rincón del viñedo. Como bendecidos beneficiarios, debemos ser administradores benevolentes de la iglesia, la ciudad, la nación y el planeta mismo que se nos ha confiado.